jueves, 17 de diciembre de 2009

NADIE ESCUCHA, SOLO OÍMOS

Por María Sandybeel Tovar Ramírez

Como bibliotecarios podemos observar que es sumamente complicado tratar de acercar a las personas al mundo de los libros y si nos enfocamos a individuos con diferentes capacidades, posiblemente sea un mayor reto, ya que su interacción social se ve de alguna manera limitada por tal situación.

En este caso, las personas con capacidad diferente a las que me referiré, son las que conversan con las manos, como si dibujaran con sus dedos paisajes de la vida misma, a aquellas que sin poder oír escuchan mejor que muchos de nosotros por ensordecernos con nuestra forma de comunicarnos tan superflua y banal que solo logramos la interferencia del ruido en nuestro intento por comunicar.

La sordera se define según Escajardillo Jesús Ramón (1991) como "un impedimento del oído que es tan severo que la persona resulta impedido en procesar información lingüística a través del oído, con o sin amplificación."
Por lo tanto, la sordera puede ser vista como una condición que evita que un individuo reciba sonido en todas o casi todas sus formas.
Trabajar con este tipo de personas requiere que tengamos una mayor atención en nuestros servicios bibliotecarios. Nuestra función mas haya de ser intermediarios entre el usuario y el libro, es tal vez procurar darles la facilidad de una mayor interacción para con todo su ambiente.

Es importante que no solo los individuos con sordera tuvieran que buscar las formas de interactuar y comunicarse con su sociedad; la sociedad también tendría que asumir la responsabilidad para la integración concreta de los discapacitados de audición.
La biblioteca es uno de los tantos sectores que tiene que responsabilizarse de este hecho, es posible que se encuentren diferentes formas y actividades que permitan que las bibliotecas logren su cometido con respecto a sus usuarios con problemas de audición; es indispensables, no limitar las ideas, pensar en lo mas útil para esta comunidad y sobretodo ponerlas en practica.
Los sectores sociales son múltiples y no solo por las clases de ingresos económicos, culturales, religiosos; si no también porque existen otro tipo de personas que requieren una formación con métodos diferentes debido a sus diferentes capacidades físicas.

Las personas que no escuchan son diferentes solo por esta condición, sin embargo, como todos, tienen que tener los mismos derechos para desarrollarse integralmente sin ningún tipo de discriminación. Tal vez consideramos que no hay un rechazo hacia estas personas , pero al no preocuparnos porque estos se inserten lo mejor posible en la sociedad, lo estamos haciendo, estamos formando una disparidad en la integración de las personas en la sociedad.
Entonces, debemos preguntarnos si nosotros no somos más sordos, al no escuchar a quienes nos piden que los escuchemos de la forma en la que ellos nos pueden hablar.

Si aprendemos a escuchar y no solo a oír, posiblemente encontraremos un mundo que no nos atrevíamos a mirar, en donde la vida posiblemente sea diferente, pero con un poco de atención, responsabilidad e inclusión social podremos conjuntar esos mundos en uno solo.

Referencia:

ESCAJARDILLO, Jesús Ramón. 1991. Oídos, nariz, garganta y cirugía de cabeza y cuello. México. El manual moderno, 1991. 878 p.

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